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trabajo del museo

RESUMEN

MEMORIA DE LOS IZALCOS

Durante el recorrido que se hizo al museo pudimos observar y conocer mas acerca de la

historia de los izalcos, en el museo de la imagen y palabra se encuentra retratos, fotografías y una serie de artículos

importantes, los cuales son expuestos al publico, para su cultura general, al igual que se pueden encontrar artefactos y ropas de lo izalcos.

La muestra continúa con espacios en donde se documentan los antiguos juegos infantiles, creencias mitológicas, danzas tradicionales, artesanías antiguas y modernas y los sucesos de 1932 y cómo éstos alteraron severamente la memoria de estos pueblos.

Mientras nosotros andábamos en la investigación de la Memoria de los Izalcos dentro del museo exploramos una gran aventura de la exhibición de la esa gran reconocida cultura, porque nos encontrábamos con imágenes sorprendentes de cómo ellos eran antes, como vivían, en las casas hechas de cómo de lodo con paja en el techo; y lo bueno que, cuando un pareja joven iba a formar una hogar propio, el joven y sus parientes le ayudaban a conseguir los materiales, pero con la ayuda de los amigos y vecinos construían la vivienda y cosa que no recibían ningún pago solo una invitación para cuando celebraran el día que terminaran la casa; y de cómo vestían, sus vestuarios solo eran para las mujeres solo para cubrirse la parte de abajo; y los hombres con sus camisas y pantalones y un sombrero; lo que hacían, sus instrumentos para el trabajo, por lo que nosotros pudimos observar y leer que ellos se daban mucho al trabajo eran, en parte unidos.

Sus viviendas eran ranchos o casas de bahareque. Sus mujeres sólo vestían refajos y elaboraban artesanías de morro con figuras propias de su mitología. Esto era sólo una parte de la vida diaria de la población indígena de Izalco y Nahuizalco de fines del Siglo XIX.

En una de la imágenes que vimos es que iban unos 20, quizás personas que iban en fila y amarrados, la primera impresión que tuvimos fue que quizás los llevaban arrestados o algo así; pero profundizamos mas, en la lectura y nos dimos cuenta que solamente eran unos voluntarios que los llevaban escoltados unos soldados para el cuartel militar de la capital, porque nos dimos cuenta que en ese entonces dependiendo de la necesidad militar que existía se daban a la obligación a cumplir un servicio militar.

Sus creencias y sus costumbres que aun subsisten vimos que son de gran importancia religiosa, una de ellas que pudimos investigar era la de la ruidosa ceremonia cuando sale un eclipse de luna, pero solo las mujeres hacen este ritual y lo hacen así: ellas cuando ven que sale la sombra negra a un lado de la luna, ellas ponen un pierda en un y con unos como palos de madera de mano que les llaman morteros de mano, entonces empiezan a golpearlo sobre la piedra rectangular que tienen ahí y otras empiezan hacer una gran bulla con ollas, tapaderas; esto se hace al mismo tiempo pero en cada casa de los habitantes. Esto se cree que lo hacen por que dicen que hay una lucha, creen que el sol de va a comer a la luna y como ellos les gustaba mas la luna, entonces ellos con ese ritual ayudaban, según ellos a la luna ahuyentando al sol por medio de esa bulla que hacían.

En el siglo XVI se clasifico como región de ¨ Los Izalcos ¨ a todos los pueblos comprendidos entre la sierra de Apaneca hasta Armenia. El centro rector era el pueblo de Izalco. Su clasificación se basó en las actividades económicas, ya que fue una región exclusivamente dedicada al cultivo del cacao. En la actualidad, las comunidades indígenas de occidente se encuentran dispersas en varios municipios, no forman grande regiones que podamos diferenciar culturalmente, existen pequeñas comunidades o familias inmersas en cantones específicos. Con el nombre de ¨ Los Izalcos ¨ se trata de diferenciar estas comunidades que aun perviven en el occidente salvadoreño.

Estos llamados izalcos, son indígenas que tenían su acentuación en Ahuachapan, que fue la antigua ciudad azteca, localizada en el límite con

Guatemala.

Los aztecas o pipiles de El Salvador Vivian exclusivamente de la agricultura, huertos y la industria de cestería; en los campos se siembra

maíz de forma y colores variados, diferentes clases de frijoles, plátanos, caña de azúcar, yuca, piña, tomate, tabaco y gran variedad de granos básicos, al igual que otros cultivos.

En la actualidad, la familia constituye la unidad básica de reproducción económica y social para el sustento de la comunidad. La familia indígena generalmente habita en los cantones de Nahuizalco. Tradicionalmente se dedicaron al trabajo de la tierra: milpa o huertos; y a la producción artesanal de la cestería. En la actualidad no es extraña la incorporación de la mano de obra indígena en otras actividades económicas en las ciudades.

Se mantiene en el recuerdo de algunas personas el haber observado en su niñez la utilización del caracol para proteger los sembraditos de los vientos. En la actualidad, algunas personas realizan para el mismo propósito una cruz elaborada con las palmas benditas del Domingo de Ramos; esta se amarra a una vara más alta que la milpa y se coloca frente al lado de donde vienen las tormentas.

Ellos tenían una creencia que pintaban los caracoles del mar para que no llegaran huracanes, y para que se fueran, ellos pensaban que los huracanas se iban a ir pensando que habían gente cuidando las propiedades, porque ellos pensaban que los huracanes eran hombres con cabello largo y blancos y que llegaban a robarles los elotes.

En la comunidad de Izalco existe el intento, motivado e impulsado por el recuerdo de sus antepasados, de implementar la actividad de los telares y de los morros pintados de negro con nacashcol, y que posteriormente son tallados con diversos dibujos. Estas practicas artesanales vimos que sean modificando, acoplándose a los recursos que se disponen. Por ejemplo, elaborando telar de cintura se sustituyó por una tabla larga que, con la ayuda de unos tucos de madera en forma de arco cuadrado en cada uno de los extremos se coloca la urdimbre donde se irán tejiendo fajas de colores vistosos y dibujos variados.

Los indígenas era un poco tímidos con respecto a la fotografía por que hubo un hombre quien se decidió a hacer una historia sobre la Memoria de los Izalcos Carl Vilhem Hartman y él expresa en uno de sus momentos de que ellos: La creencia que la fotografía robaba almas y la timidez indígena fue un problema para el sueco. Por lo que sus métodos de persuasión fueron desde el pago hasta la presión mediante las autoridades para hacer las mediciones antropométricas.
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